domingo, 11 de diciembre de 2011

Las letras de la nevera

Tener un par de hermanos mayores te asegura tener un montón de juguetes heredados que puedes utilizar. El juego de las letras, que se puede poner en español o en inglés, para aprender el abecedario, es uno de ellos. Sus hermanos no le hicieron mucho caso en su momento pero para Pablo es todo un divertimento. Las letras se pueden pegar en la nevera y allí las tiene todas, a su altura, para jugar con ellas cuando le apetezca.

Y parece mentira pero él solito ya sabe reconocer casi la mitad de las letras del abecedario. Por el momento en español. El inglés, seguro, vendrá después.

Aquí tenéis un pequeño ejemplo de una "sesión" de letras de nevera.

La rutina del pis

El control de esfínteres nos está costando un poquito. Junto con las maestras en el cole, estamos intentando crear unas rutinas que nos permitan evitar el rechazo que a Pablo le produce el uso del orinal. Le estamos proponiendo, de vez en cuando "Pablo, ¿vamos a hacer pis?". Muchas veces dice su "No" habitual, incluso un "No" rotundo, gritando. Y entonces no hay nada que hacer.  Pero desde que le hicimos saber que si se sienta en el orinal puede jugar con su piano de Pocoyó (y ese juguete, que le encanta, solo es accesible si se sienta en el orinal), a veces dice que sí.
Las primeras vece solo se sentaba, sin hacer pis ni ningún esfuerzo para ello, y jugaba un rato con su piano. Pero alguna vez coincidió con que sí tenía ganas y simplemente el pis salió. Tras los refuerzos positivos cuando eso sucedía, fuimos enriqueciendo el momento de sentarse en el orinal añadiendo la lectura de un cuento tipo pop-up "especial de hacer pis" y que solo leíamos en ese sitio. A Pablo también le gustó aquel cuento y, de hecho, lo repite casi de memoria tal y como se lo cuenta su madre. Añadimos algún otro cuento más, de esos con sonidos de animales y colores, y otro más con fotos de lugares que él conoce.... En fin, que tenemos una pequeña biblioteca infantil al lado del orinal. Aprovechamos también que había varios cuentos (además del piano de Pocoyó, que siempre estuvo allí) para reforzar el que diga "Si" o "No" para elegir el cuento que quiere leer, preguntándole "¿Quieres este?" para cada uno de ellos en el momento de cogerlos.
Resumiendo: algunas veces ya pide él ir a hacer pis y dice claramente el "Si" o "No" o "Pocoyó" en función del acompañamiento que quiera mientras está sentado en el orinal. Y ya casi siempre hace pis.

Aquí podéis ver un resumen de la pequeña rutina que tenemos montada en casa

Torres de 5

Una de las pruebas típicas para comprobar el desarrollo de los niños es hacer torres con piezas de juegos de construcción. Se trata con ello de ver cuáles son sus habilidades motoras, gruesas y finas, en la manipulación de piezas, y la coordinación mano-ojo para colocarlas adecuadamente en torre. Evaluando la habilidad en la manipulación y colocación de piezas y la altura de la torre, se puede estimar si el desarrollo mental del niño corresponde al de su edad física o no.
Pablo nunca ha sido bueno ni malo en ello, aunque lo que más le guste sea tirar la torre en lugar de construirla. Por eso, cuando ya tiene una torre que "apetece" tirar, no duda en hacerlo, aunque su habilidad manual y mental fuera suficiente para seguir construyéndola.

El otro día estuvimos en la sala de espera del hospital donde le hacían pruebas de alergia a su hermano mayor. Como suele haber muchos niños, tienen una zona especial para ellos, donde hay algunos juguetes, libros y espacio para que la espera sea más llevadera. Aunque lo primero que cogió Pablo fue el tren (¡cómo no!) y le pegó unos cuantos viajes por la sala, enseguida cogió el cubo de piezas de construcción y se puso a hacer torres por sí mismo. Aquí veis qué tal se le dio.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Jugando a los bolos

El domingo por la tarde nos fuimos a la bolera. Echamos una competición familiar superreñida, en la que lo de menos es quien ganó. Al principio Pablo estuvo observando tranquilamente, comiendo una galleta de las suyas, cómo iba aquello. Enseguida el ruido de los bolos al caer le recordó a Wii Sports, al que le encanta ver jugar a sus hermanos, y, tras ver más o menos cómo iba la cosa, se lanzó a por una bola (¡que pesan más que él!) y quiso enseguida lanzarla a la pista. ¡Menos mal que le pillamos a tiempo y no se le cayó en un pie!
Una vez que había tocado bola, no hubo manera de negarle un par de tiraditas. Eso sí, con ayuda.

Este tipo de experiencias nos dice que Pablo es capaz de observar, razonar cómo se hace algo y lanzarse directamente a hacerlo. Es buena señal.

¡No veáis lo que nos costó sacarle de la bolera al terminar la partida! ¡Estuvo llorando y protestando hasta que llegamos a casa!

Más Baby Gourmet.... ¡hablando!

Este mes de noviembre estuvimos en la consulta del neurólogo para ver los resultados de todas las pruebas que le hicimos a Pablete desde julio. En la mayoría de ellas salió todo normal pero en la Resonancia salió algo. Me retengo aquí de transcribir con la jerga médica lo que pone en el informe, pero escribo lo que nos "tradujo" el médico: se ve una lesión en el cerebro que pudo probablemente ser causada por una infección vírica durante el primer trimestre del embarazo y que pasó inadvertida durante los controles prenatales. Se trata de una pequeña lesión, ya curada y sin riesgo de que vaya a más, pero que parece ser el origen del TGD que tiene Pablo.

Durante la consulta le comentamos al neurólogo que el niño había comenzado el cole "normal" y que, para nosotros, estaba avanzando mucho, tanto en su independencia (vestirse y desnudarse solo, lavarse las manos,...) como en la adquisición de nuevos conocimientos y ¡palabras! Por su parte, el médico nos dijo que eso era muy buena señal, que mientras viéramos que avanzara todo iría mejor.

Normalmente Pablo entra bien al cole, contento, de la mano de su "seño", y sale igual de contento de volver a encontrar a mamá a la salida. Aunque siempre hay excepciones (hay días que no quiere no quiere y no quiere), parece que el cole para él es algo divertido y nada traumático. Y salir de casa a la vez que sus hermanos mayores y acudir al mismo sitio que ellos siempre ayuda, claro.
A pesar de que las profesionales que lo atienden (un gran aplauso y abrazo a todas ellas (son todas mujeres) por el ánimo y el cariño con el que tratan a Pablo) nos dicen que aún no hace mucho caso al resto de niños de la clase, a veces participa y se entera de cuanto aprenden los números o las letras o canciones nuevas. La música siempre ha atraído a Pablo y en cuanto oye que se ponen a cantar, esté donde esté, acude contento a escuchar.

Una de las cosas que hemos observado es que Pablo se ha puesto últimamente en "Modo Lorito", repitiendo mucho casi todas las palabras que decimos, aunque no las entienda. No solo repite las que decimos sus padres, si no también las de sus hermanos, las que oye en la tele o paseando por la calle. Nos reímos mucho con él cuando hace eso, constituyendo ese "refuerzo positivo" que siempre hay que tener antes las cosas buenas.
Pero además de hacer de "Lorito Real", también hemos notado que empieza a usar otras palabras para nombrar cosas que ya conoce. Como ejemplo, a partir de los "pantallazos" impresos del DVD de Baby Gourmet, hemos visto que es capaz de reconocer y pronunciar (a su modo, claro) los nombres de algunas frutas y verduras. Aquí os dejo el vídeo para que veáis.



sábado, 15 de octubre de 2011

A esperar...

Una de las características que suelen tener los niños con autismo es una terrible impaciencia. Se hace difícil hacerles esperar turno al subir por la escalera del tobogán, cuando compramos pan en la panadería, en la cola de la caja del supermercado, incluso esperar a que se ponga verde para los peatones el semáforo.

Pablo no ha demostrado nunca demasiada impaciencia. Quizá no más de la normal en un niño de 3 años que aún no entiende que hay otras personas que tienen "derechos" y que no todo puede conseguirse de inmediato. Por ello, a pesar de no ser uno de sus principales problemas, muchas veces jugamos con él a cosas en las que hay que esperar. Si además metemos a alguno de sus hermanos por el medio, la cosa es más llevadera. Aquí tenéis unas carreras de pasillo que terminan con besos. Y primero va uno y luego el otro. Y hasta que no nos toque, no podemos empezar a correr....

La verdad es que aguanta como un campeón su turno. ¿A que sí?

domingo, 25 de septiembre de 2011

Capacidad motora

Pablo siempre ha tenido una buena movilidad. En comparación con sus hermanos puede que en alguna cosa esté claramente por detrás, como en pedalear en triciclo o escalar a la "telaraña" de los parques infantiles, de los que su hermano mayor era el verdadero Rey con 2 años. Pero en general no hemos notado nada que le haga especialmente torpe y en su desarrollo ha ido cumpliendo lo normal para la edad de cada momento.

Actualmente corre, anda, escala, trepa, sube, salta en la cama (¡aunque aquí ya sabemos que no se salta!), viaja en correpasillos por casa y baja y sube escalones y escaleras sin problema (vivimos en un 4º sin ascensor: ¡menos mal!).

Hace unos días fuimos con todos los primos a celebrar el cumple de algunos de ellos a un parque de bolas. Le comentamos a la chica de la recepción que Pablo tenía autismo y que no sabíamos cómo iba a reaccionar, si jugaría en los hinchables y piscinas de bolas o saldría corriendo, si le molestaría o no estar con otros niños "acelerados" o si simplemente querría entrar a la zona. Muy amablemente nos dijo que probáramos y que no nos iba a cobrar nada. Pues resultó que Pablo disfrutó mucho. El que hubiera otros niños le daba igual, no interaccionaba con ellos pero tampoco le asustaban ni molestaban. Estuvo un buen rato él solo, investigando el asunto, mirando y tocando cosas y cuando llegó el momento, se animó a disfrutar de las instalaciones.

En este vídeo podéis ver como Pablo es al menos tan ágil como cualquier niño de 3 años.