lunes, 28 de noviembre de 2011

Jugando a los bolos

El domingo por la tarde nos fuimos a la bolera. Echamos una competición familiar superreñida, en la que lo de menos es quien ganó. Al principio Pablo estuvo observando tranquilamente, comiendo una galleta de las suyas, cómo iba aquello. Enseguida el ruido de los bolos al caer le recordó a Wii Sports, al que le encanta ver jugar a sus hermanos, y, tras ver más o menos cómo iba la cosa, se lanzó a por una bola (¡que pesan más que él!) y quiso enseguida lanzarla a la pista. ¡Menos mal que le pillamos a tiempo y no se le cayó en un pie!
Una vez que había tocado bola, no hubo manera de negarle un par de tiraditas. Eso sí, con ayuda.

Este tipo de experiencias nos dice que Pablo es capaz de observar, razonar cómo se hace algo y lanzarse directamente a hacerlo. Es buena señal.

¡No veáis lo que nos costó sacarle de la bolera al terminar la partida! ¡Estuvo llorando y protestando hasta que llegamos a casa!

Más Baby Gourmet.... ¡hablando!

Este mes de noviembre estuvimos en la consulta del neurólogo para ver los resultados de todas las pruebas que le hicimos a Pablete desde julio. En la mayoría de ellas salió todo normal pero en la Resonancia salió algo. Me retengo aquí de transcribir con la jerga médica lo que pone en el informe, pero escribo lo que nos "tradujo" el médico: se ve una lesión en el cerebro que pudo probablemente ser causada por una infección vírica durante el primer trimestre del embarazo y que pasó inadvertida durante los controles prenatales. Se trata de una pequeña lesión, ya curada y sin riesgo de que vaya a más, pero que parece ser el origen del TGD que tiene Pablo.

Durante la consulta le comentamos al neurólogo que el niño había comenzado el cole "normal" y que, para nosotros, estaba avanzando mucho, tanto en su independencia (vestirse y desnudarse solo, lavarse las manos,...) como en la adquisición de nuevos conocimientos y ¡palabras! Por su parte, el médico nos dijo que eso era muy buena señal, que mientras viéramos que avanzara todo iría mejor.

Normalmente Pablo entra bien al cole, contento, de la mano de su "seño", y sale igual de contento de volver a encontrar a mamá a la salida. Aunque siempre hay excepciones (hay días que no quiere no quiere y no quiere), parece que el cole para él es algo divertido y nada traumático. Y salir de casa a la vez que sus hermanos mayores y acudir al mismo sitio que ellos siempre ayuda, claro.
A pesar de que las profesionales que lo atienden (un gran aplauso y abrazo a todas ellas (son todas mujeres) por el ánimo y el cariño con el que tratan a Pablo) nos dicen que aún no hace mucho caso al resto de niños de la clase, a veces participa y se entera de cuanto aprenden los números o las letras o canciones nuevas. La música siempre ha atraído a Pablo y en cuanto oye que se ponen a cantar, esté donde esté, acude contento a escuchar.

Una de las cosas que hemos observado es que Pablo se ha puesto últimamente en "Modo Lorito", repitiendo mucho casi todas las palabras que decimos, aunque no las entienda. No solo repite las que decimos sus padres, si no también las de sus hermanos, las que oye en la tele o paseando por la calle. Nos reímos mucho con él cuando hace eso, constituyendo ese "refuerzo positivo" que siempre hay que tener antes las cosas buenas.
Pero además de hacer de "Lorito Real", también hemos notado que empieza a usar otras palabras para nombrar cosas que ya conoce. Como ejemplo, a partir de los "pantallazos" impresos del DVD de Baby Gourmet, hemos visto que es capaz de reconocer y pronunciar (a su modo, claro) los nombres de algunas frutas y verduras. Aquí os dejo el vídeo para que veáis.