Ha sido todo un descubrimiento un DVD llamado Baby Gourmet que cogimos en la biblioteca. Se trata de algo parecido al Baby Einstein que tuvo tanto éxito hace algunos años, en el que se presenta a los niños juguetes de colores en movimiento acompañados de música clásica. Se supone que aquellos vídeos estimulaban a los más pequeños haciéndolos más inteligentes (de ahí lo del "Einstein"). Luego se demostró que aquel invento podía dejar "hipnotizados" a algunos niños pero que no lograba que se convirtieran en genios. Ni de la música ni de la pintura ni de la escritura.
Pero si uno se abstrae de la finalidad supuesta y los mira como un mero entretenimiento para los niños, si a ellos les gusta ver cosas de colores y oír versiones de composiciones de Mozart, Beethoven o Vivaldi y se lo pasan bien, ¿por qué no dejarles disfrutar?
Baby Gourmet pretende presentar a los más pequeños alimentos sanos, frutas y verduras principalmente, así como platos preparados con esos alimentos, y hacer que les parezcan atractivos y que les apetezca probarlos. No sé si consiguen su propósito, pero a Pablo le encanta ese DVD desde la primera vez que lo vio. Y la parte que más le gusta es una en la que unos pimientos de colores con ojos y boca bailan por la pantalla. Y cuando un osito hace palomitas de maíz y se le salen todas de la olla. Esa parte le hace reír mucho.
Una vez estábamos cenando mientras él veía el DVD sentado en su trona cuando le oímos pronunciar "Limón" (o algo parecido) después de que lo dijera la locutora. Nos llamó la atención y nos fijamos en la siguiente vez que se dice "Limón". Lo volvió a repetir. También repetía (en su lengua, claro) "Brécol" y "Mango". Y con algo más de dificultad, "Sandía". Aquí quisimos aprovechar esta brecha que nos había abierto el Baby Gourmet y éramos nosotros los que le decíamos "Limón". Y él lo repetía (más o menos). Y luego "Brécol". Y también lo repetía. Todo con mucho refuerzo positivo, mucho "Muy bien, Pablo", y besos y abrazos que él recibía con risas. Seguimos probando con el resto de alimentos que salían en pantalla: Cerezas, Tomate, Lechuga,... pero no repetía ninguno. Ya se sabe que con Pablo las cosas van despacio, así que seguimos intentándolo los días siguientes. La mayoría de las veces lo repetía según lo oía en el DVD y alguna vez cuando le decíamos nosotros "Limón", aunque no demasiadas.
Lo peor de la historia es que poco a poco, a pesar de que sigue disfrutando del DVD, ha dejado de repetirlo. Hemos decidido imprimir las imágenes que corresponden a todos los alimentos que salen, con su nombre sobreimpreso. Lo plastificaremos y será un nuevo álbum para trabajar con él. La primera vez que lo vio le gustó mucho y colocó todas las hojas en la mesa para verlas bien y, mientras veía el DVD, iba pasando su mirada de la pantalla al papel, buscando el alimento que salía. Y la mayoría de las veces lo encontraba.... Seguiremos trabajando este tema y ya lo iremos contando.
Decía antes que una de las cosas que más le gusta a Pablo es cuando bailan los pimientos en la pantalla. Aquí os pongo un vídeo para que veáis cómo imita los movimientos que ve en la pantalla. Incluso anticipa lo que va a salir, indicativo de que sabe de memoria todos y cada uno de los fotogramas.
Pablo 22 de abril de 2011
martes, 26 de abril de 2011
sábado, 2 de abril de 2011
Pa lavarse, pa peinarse, pal cocido y pa..... ¡beber!
Una de las cosas más curiosas que tiene Pablo es su rechazo casi total a probar cualquier tipo de alimento o bebida nuevos. Come bien. Muy bien, quizá. Pero siempre su puré, bien conocido. Y su pan y galletas, que come con deleite. Pero, a pesar de vernos comer, de ofrecerle cosas que comemos nosotros y que demostramos claramente que nos gustan, Pablo no acepta que le acerquemos nada nuevo a la boca. Ni siquiera viendo a sus hermanos beber por las típicas botellitas de agua que llevamos siempre a cualquier parte e incluso utilizan en casa a diario, le da por probar a beber él, imitando lo que hacen sus hermanos.
Como a Pablo le gusta sentarse en mis rodillas cuando tomo café (creo que le gusta el olor y la espuma del capuccino), jugamos muchas veces a que me dé un poco de café con la cucharilla. Aprovecho la circunstancia para, cuando lleva la cucharilla mi boca, ponernos mejilla con mejilla y guiar yo su mano para que el movimiento de su brazo sea casi el mismo que el que tiene que hacer para llevarse la cucharilla a su boca. Pero ¡que ni se me ocurra acercarle la cucharilla a su boca, que retira la cabeza como si fuera veneno!
Y no es que no sepa llevarse la cucharilla a la boca, ¡que va!. Nos ha demostrado algunas veces, muy de cuando en cuando, que es capaz de llevarse la cucharilla a su boca con mucha precisión, especialmente si le apetece probar un poquito de espuma de capuccino, así que no es un problema de que "no sepa". ¡Qué tío!
Lo que por el momento no hemos conseguido es que ni siquiera coja la cucharilla para llevarse algo de comida a la boca. Y desde luego, darle comida que estemos comiendo nosotros, nada de nada.
Con la bebida pasa lo mismo. Es dificilísimo hacerle llegar un vaso a los labios, a pesar de que cuando está bañándose utiliza los cubitos cilíndricos que tiene para jugar como si fueran vasos y ¡se bebe el agua de la bañera!. Pero ni siquiera utilizando esos cubitos para darle agua limpia conseguimos que repita el gesto. Es algo curioso. De todos modos nosotros seguimos intentándolo, bien con el vaso, bien con la botellita de agua, a ver si poco a poco pierde el miedo a acercárselo a la boca.
Y afortunadamente el otro día nos sorprendió porque conseguimos que bebiera (aunque es mucho decir lo de beber) de la botellita de Carlos. Y un par de veces. Al menos, parece que le ha perdido el miedo. Un par de días después logré pillarle con la cámara de vídeo y aquí os lo pongo.
Para un niño cualquiera esto es una tontería, pero para Pablo os aseguro que es un avance tremendo.
Pablo 31 de marzo 2011
Como a Pablo le gusta sentarse en mis rodillas cuando tomo café (creo que le gusta el olor y la espuma del capuccino), jugamos muchas veces a que me dé un poco de café con la cucharilla. Aprovecho la circunstancia para, cuando lleva la cucharilla mi boca, ponernos mejilla con mejilla y guiar yo su mano para que el movimiento de su brazo sea casi el mismo que el que tiene que hacer para llevarse la cucharilla a su boca. Pero ¡que ni se me ocurra acercarle la cucharilla a su boca, que retira la cabeza como si fuera veneno!
Y no es que no sepa llevarse la cucharilla a la boca, ¡que va!. Nos ha demostrado algunas veces, muy de cuando en cuando, que es capaz de llevarse la cucharilla a su boca con mucha precisión, especialmente si le apetece probar un poquito de espuma de capuccino, así que no es un problema de que "no sepa". ¡Qué tío!
Lo que por el momento no hemos conseguido es que ni siquiera coja la cucharilla para llevarse algo de comida a la boca. Y desde luego, darle comida que estemos comiendo nosotros, nada de nada.
Con la bebida pasa lo mismo. Es dificilísimo hacerle llegar un vaso a los labios, a pesar de que cuando está bañándose utiliza los cubitos cilíndricos que tiene para jugar como si fueran vasos y ¡se bebe el agua de la bañera!. Pero ni siquiera utilizando esos cubitos para darle agua limpia conseguimos que repita el gesto. Es algo curioso. De todos modos nosotros seguimos intentándolo, bien con el vaso, bien con la botellita de agua, a ver si poco a poco pierde el miedo a acercárselo a la boca.
Y afortunadamente el otro día nos sorprendió porque conseguimos que bebiera (aunque es mucho decir lo de beber) de la botellita de Carlos. Y un par de veces. Al menos, parece que le ha perdido el miedo. Un par de días después logré pillarle con la cámara de vídeo y aquí os lo pongo.
Para un niño cualquiera esto es una tontería, pero para Pablo os aseguro que es un avance tremendo.
Pablo 31 de marzo 2011
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