Pablo siempre ha tenido una buena movilidad. En comparación con sus hermanos puede que en alguna cosa esté claramente por detrás, como en pedalear en triciclo o escalar a la "telaraña" de los parques infantiles, de los que su hermano mayor era el verdadero Rey con 2 años. Pero en general no hemos notado nada que le haga especialmente torpe y en su desarrollo ha ido cumpliendo lo normal para la edad de cada momento.
Actualmente corre, anda, escala, trepa, sube, salta en la cama (¡aunque aquí ya sabemos que no se salta!), viaja en correpasillos por casa y baja y sube escalones y escaleras sin problema (vivimos en un 4º sin ascensor: ¡menos mal!).
Hace unos días fuimos con todos los primos a celebrar el cumple de algunos de ellos a un parque de bolas. Le comentamos a la chica de la recepción que Pablo tenía autismo y que no sabíamos cómo iba a reaccionar, si jugaría en los hinchables y piscinas de bolas o saldría corriendo, si le molestaría o no estar con otros niños "acelerados" o si simplemente querría entrar a la zona. Muy amablemente nos dijo que probáramos y que no nos iba a cobrar nada. Pues resultó que Pablo disfrutó mucho. El que hubiera otros niños le daba igual, no interaccionaba con ellos pero tampoco le asustaban ni molestaban. Estuvo un buen rato él solo, investigando el asunto, mirando y tocando cosas y cuando llegó el momento, se animó a disfrutar de las instalaciones.
En este vídeo podéis ver como Pablo es al menos tan ágil como cualquier niño de 3 años.
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