Pablo nunca ha sido bueno ni malo en ello, aunque lo que más le guste sea tirar la torre en lugar de construirla. Por eso, cuando ya tiene una torre que "apetece" tirar, no duda en hacerlo, aunque su habilidad manual y mental fuera suficiente para seguir construyéndola.
El otro día estuvimos en la sala de espera del hospital donde le hacían pruebas de alergia a su hermano mayor. Como suele haber muchos niños, tienen una zona especial para ellos, donde hay algunos juguetes, libros y espacio para que la espera sea más llevadera. Aunque lo primero que cogió Pablo fue el tren (¡cómo no!) y le pegó unos cuantos viajes por la sala, enseguida cogió el cubo de piezas de construcción y se puso a hacer torres por sí mismo. Aquí veis qué tal se le dio.
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