sábado, 15 de octubre de 2011

A esperar...

Una de las características que suelen tener los niños con autismo es una terrible impaciencia. Se hace difícil hacerles esperar turno al subir por la escalera del tobogán, cuando compramos pan en la panadería, en la cola de la caja del supermercado, incluso esperar a que se ponga verde para los peatones el semáforo.

Pablo no ha demostrado nunca demasiada impaciencia. Quizá no más de la normal en un niño de 3 años que aún no entiende que hay otras personas que tienen "derechos" y que no todo puede conseguirse de inmediato. Por ello, a pesar de no ser uno de sus principales problemas, muchas veces jugamos con él a cosas en las que hay que esperar. Si además metemos a alguno de sus hermanos por el medio, la cosa es más llevadera. Aquí tenéis unas carreras de pasillo que terminan con besos. Y primero va uno y luego el otro. Y hasta que no nos toque, no podemos empezar a correr....

La verdad es que aguanta como un campeón su turno. ¿A que sí?

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