domingo, 25 de septiembre de 2011

Capacidad motora

Pablo siempre ha tenido una buena movilidad. En comparación con sus hermanos puede que en alguna cosa esté claramente por detrás, como en pedalear en triciclo o escalar a la "telaraña" de los parques infantiles, de los que su hermano mayor era el verdadero Rey con 2 años. Pero en general no hemos notado nada que le haga especialmente torpe y en su desarrollo ha ido cumpliendo lo normal para la edad de cada momento.

Actualmente corre, anda, escala, trepa, sube, salta en la cama (¡aunque aquí ya sabemos que no se salta!), viaja en correpasillos por casa y baja y sube escalones y escaleras sin problema (vivimos en un 4º sin ascensor: ¡menos mal!).

Hace unos días fuimos con todos los primos a celebrar el cumple de algunos de ellos a un parque de bolas. Le comentamos a la chica de la recepción que Pablo tenía autismo y que no sabíamos cómo iba a reaccionar, si jugaría en los hinchables y piscinas de bolas o saldría corriendo, si le molestaría o no estar con otros niños "acelerados" o si simplemente querría entrar a la zona. Muy amablemente nos dijo que probáramos y que no nos iba a cobrar nada. Pues resultó que Pablo disfrutó mucho. El que hubiera otros niños le daba igual, no interaccionaba con ellos pero tampoco le asustaban ni molestaban. Estuvo un buen rato él solo, investigando el asunto, mirando y tocando cosas y cuando llegó el momento, se animó a disfrutar de las instalaciones.

En este vídeo podéis ver como Pablo es al menos tan ágil como cualquier niño de 3 años.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Juego simbólico

Una de las cosas que más nos llamó la atención de Pablo desde bien pequeñín y una de las cosas por las que se caracterizan los niños con trastornos del espectro autista es la ausencia de juego simbólico. Todos hemos visto como los niños pequeños imitan a los mayores que tienen cerca: contestan a un teléfono (a veces imaginario), hacen como que barren, meten y sacan los coches de una cochera... Pablo, desde el principio, ponía más atención a cómo se movían las ruedas de su tren favorito que a intentar imitar los movimientos y sonidos de un verdadero tren (que podría haber visto en la tele, como Thomas o los de Chuggington).

Dentro de la evolución que está teniendo, nos damos cuenta que cada vez se fija más en su entorno, observa y parece comprender la complejidad de algunas acciones. Cuando ve jugar a sus hermanos, muchas veces se pone a participar como uno más, esperando su turno y corriendo y riendo como ellos. Cuando pasa por el parque y ve a alguien columpiándose, espera, observa y luego quiere columpiarse él. Cuando va a cruzar un paso de peatones con semáforo, mira cómo la gente espera al verde y, cuando se pone (y, por cierto, imita a la perfección el ruidito que hace el semáforo para ayudar a las personas con deficiencias visuales), se pone a pasar. Cuando alguien en casa contesta al teléfono, observa, escucha y, cuando le apetece, lo imita...

Aquí tenéis un claro ejemplo de juego simbólico. ¿Oís el "quien es" y el "adios"?


Pablo 1 de septiembre 2011 from Jotacé on Vimeo.