Una de las cosas que más nos llamó la atención de Pablo desde bien pequeñín y una de las cosas por las que se caracterizan los niños con trastornos del espectro autista es la ausencia de juego simbólico. Todos hemos visto como los niños pequeños imitan a los mayores que tienen cerca: contestan a un teléfono (a veces imaginario), hacen como que barren, meten y sacan los coches de una cochera... Pablo, desde el principio, ponía más atención a cómo se movían las ruedas de su tren favorito que a intentar imitar los movimientos y sonidos de un verdadero tren (que podría haber visto en la tele, como Thomas o los de Chuggington).
Dentro de la evolución que está teniendo, nos damos cuenta que cada vez se fija más en su entorno, observa y parece comprender la complejidad de algunas acciones. Cuando ve jugar a sus hermanos, muchas veces se pone a participar como uno más, esperando su turno y corriendo y riendo como ellos. Cuando pasa por el parque y ve a alguien columpiándose, espera, observa y luego quiere columpiarse él. Cuando va a cruzar un paso de peatones con semáforo, mira cómo la gente espera al verde y, cuando se pone (y, por cierto, imita a la perfección el ruidito que hace el semáforo para ayudar a las personas con deficiencias visuales), se pone a pasar. Cuando alguien en casa contesta al teléfono, observa, escucha y, cuando le apetece, lo imita...
Aquí tenéis un claro ejemplo de juego simbólico. ¿Oís el "quien es" y el "adios"?
Pablo 1 de septiembre 2011 from Jotacé on Vimeo.
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