A todos los niños les gusta que les persigan. Pablo no es una excepción. Aquí un ejemplo de lo bien que lo pasa cuando jugamos a perseguir.
Y lo mejor de todo es que le encanta ver este vídeo y se ríe y se pone igual de nervioso que lo estaba en él.
¿A que se te escapa una sonrisa?
Pablo 29 de julio de 2011
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