martes, 8 de marzo de 2011

Cuarto día en el aula

Ayer el padre de Pablo se estrenó en las jornadas del aula de estimulación. Aunque me gustaría ir más veces, estoy mucho más limitado de tiempo que su madre. De todos modos la cosa fue tan bien que intentaré ir al menos una vez al mes para compartir con Pablete "en primera persona" esa hora de estimulación.


Como digo, todo fue muy bien. Según la profe, fue la primera vez que logró tenerle tanto tiempo sentado en la silla (casi toda la hora), haciendo cosas y jugando con las distintas actividades que le iba presentando. Siempre precedidas de una imagen que representaba lo que iba a hacer, jugamos a pasarnos rodando una pelota, a hacer correr un coche que hacía brrrrruummmm antes de correr (lo hacíamos su seño y yo, que de él no sale una palabra), y luego, en la mesa, con un tren con sus vagones (¡y cómo unía los vagones el  jodío!) que luego le permitía hacer una torre con piezas encajables, un perro, una vaca, un pollito (¡ese le daba un poco de miedo!), y hasta una casita de botones que representaba una granja entera. A mi me parece que lo hizo todo muy bien. ¡Hasta logramos que pintara la lluvia con la pintura azul, la carretera del coche él solito y empezamos a ayudarle a pintar círculos!
La verdad es que el niño estuvo muy colaborador y la hora se nos pasó volando.

Aproveché para enseñarle a la seño los álbumes de fotos que hemos hecho (y a los que no hace mucho caso, pero bueno) y comentarle algunas cosillas de comunicación que estamos consiguiendo: guiñar el ojo, lo de "guaaaaaapooooo" del coche, lo del chasquido de la lengua, lo del aserrín,...

En fin, una bonita experiencia donde Pablete nos enseñó todo lo que puede hacer. A ver qué tal la próxima semana...

No hay comentarios:

Publicar un comentario